domingo 22 de noviembre de 2009

Oprah´s world

Todo un personaje del que dicen que todo lo que toca se convierte en un gran éxito. Una "self made woman" a la que la revista Life ha clasificado como la mujer más influyente de su generación y a la que la revista Time ha clasificado como una de las cuatro personas que han dado forma al siglo XX y el inicio del siglo XXI.

Podríamos inundar este post de cometarios de revistas, muchos de ellos exagerados para aquellos que no somos norteamericanos, a los que Oprah Winfrey nos coge un tanto de refilón. Pero lo que si es cierto y objetivo es que su influencia a nivel nacional e internacional llama la atención ahora que vuelve a ser noticia.

Despierta mucha curiosidad su carrera en los medios de comunicación. Un fenómeno mediático que resulta complicado comparar con nada existente en otros países. ¿Qué es lo que ha hecho que esta mujer haya roto barreras en su país y haya traspasado fronteras hasta convertirse en uno de los personajes más famosos de la actualidad internacional?.

Puede ser la fuerza que parece transmitir, la complicidad que parece tener con su público, la aparente naturalidad en su forma de trabajar en antena…?. Algo debe tener de especial cuando desde sus inicios y tras pocos meses en antena, consigue a los 30 años colocar su talk-show en el número 1 de las audiencias. Hablamos de 1985, cuando el programa A.M. Chicago se transforma en "The Oprah Winfrey Show", convirtiéndose en el talk-show más visto de la nación durante más de dos décadas, transmitiéndose a 145 países y con un público estimado de 42 millones de espectadores sólo en Estados Unidos. Acojonante.

Esta semana, a sus 55, Oprah Winfrey anunció en su estudio que su emblemático programa de tertulia llegará a su fin en el 2011, tras pasar un cuarto de siglo en el aire.

Cualquiera que investigue sobre su vida y su currículum, podrá ver que esta influyente mujer ha tocado todas las facetas del mundo de la cultura. En el cine, debutó y estuvo nominada al Oscar como mejor actriz de reparto interpretando el papel de Sofía, en la película "El color púrpura" (1985), de Steven Spielberg. Actualmente posee una productora, "Harpo Entertainment Group", ha escrito libros (bien es cierto que muchos de ellos para “marujas”), dirige su propia página web e incluso es la editora de “O”, "The Oprah Magazine", una revista que sigue la línea de su talk-show televisivo.

Uno puede hacerse a la idea que con estas credenciales es de esperar que tenga un huevo de pasta. Pues tiene más... Oficialmente ha amasado una fortuna valorada por la revista Forbes en 2.300 millones de dólares. Algo que muchos no ganamos en… un mes?...

Pero adentrándose más en lo que es el monstruo mediático que rodea su personaje, es posible dilucidar que su grado de influencia supera la barrera egocéntrica que caracteriza a cualquier persona de un prestigio internacional similar al suyo.

Oprah Winfrey es capaz de hacer cosas como perder treinta kilos y presentarse en el plató con una carretilla de grasa animal señalando que ella se había quitado eso de encima. Trasladado a nuestro país, resultaría difícil ver a nuestra María Teresa Campos en ese contexto, aunque le vendría la mar de bien...
¿Quizás a Concha García Campoy?... Naah…Es buena, pero sería incapaz de salirse de lo políticamente correcto. ¿Ana Rosa, a lo mejor?. Qué va..!. Imposible encontrar una comparación válida. Sigamos, que esto no ha hecho más que empezar


Más curiosidades: en septiembre de 2004, el día que comenzó la decimonovena temporada del espacio, regaló a todo el público un coche. 276 Coches, más concretamente. Por supuesto, todos los medios internacionales se hicieron eco de esta acción, dejando un hueco en su apartado de noticias “excentricas”. Otro estreno: hace poco pudimos ver en todos los noticieros unos minutos del comienzo de la 24 temporada del programa de Winfrey, en el que atrajo con éxito a más de 20,000 aficionados a un concierto en el corazón de Chicago amenizado por los Black Eyed Peas. El video está publicado en este blog. La repercusión en estos casos es, además, inmediata.

Como lo fue cuando finalizando la década de los 90, Oprah inauguró su espacio “Oprah’s Book Club”. Un apartado cuya cobertura se ampliaba semanalmente en su programa, en el que cualquier libro que ella recomendara se convertía de la noche a la mañana en un “best seller”. La realidad objetiva es que jugó un papel relevante en la industria literaria, haciendo de eco a escritores nóveles y no tan nóveles. De hecho, cuando aconsejó leer "El amor en los tiempos del cólera", de Gabriel García Márquez, que desde hacía veinte años dormía en los archivos, hubo que imprimir un millón de copias. Increíble.

Su liderazgo de opinión es de tal relevancia que, tras ser jurado en un juicio de abuso de menores organizó de inmediato en su programa el “Ranking de pedófilos de Oprah”. Y más aún: ofreció de su bolsillo cien mil dólares por cada persona que fuese capturada con estos cargos. ¿Qué ocurrió?. Pues que en menos de 48 horas fueran capturados por el FBI varios sujetos acusados por este delito.

Son muchos sus detractores, pero parecen más los que la respetan y admiran. Entre ellos sus empleados. Cuando en 2006 su programa cumplió veinte años, pagó las vacaciones en Hawai de todo su personal (más de 1000 personas). Yo quiero trabajar con Oprah…Creo que me caería bien…

Como todo buen famoso que se precie, Oprah Winfrey es filántropa. Entre otras menudencias, lleva donados hasta el momento 300 millones de dólares para los más pobres.
Con la ayuda de Nelson Mandela, Oprah lanzó en Sudáfrica “Christmas Kindness”. En dos provincias, durante 12 días, miles de niños sudafricanos de las áreas rurales de 63 colegios se unieron a Winfrey y a su equipo de voluntarios. Se levantaron tiendas de campaña, se amenizó el ambiente con música y se distribuyeron, además de comida, mochilas llenas de ropa, juguetes, libros y útiles escolares. Otro boom mediático con un buen objetivo.

¿Y qué decir en cuanto a sus entrevistas?. Pues que no ha quedado ningún personaje famoso sin pasar por su programa. Bueno…faltan todavía “Anzar” y Zapatero…

De entre todas destaca la entrevista realizada en febrero de 1993 a Michael Jackson que tuvo difusión mundial, al expresidente Bill Clinton, al recientemente elegido presidente de los Estados Unidos Barack Obama, asi como la tan comentada en USA de Tom Cruise en el 2005, donde declaró su amor a Katie Holmes.

Más recientemente, tuvo una serie de entrevistas exitosas de repercusión internacional, como la de los boxeadores Mike Tyson y Evander Holyfield o la exclusiva con la cantante Whitney Houston. Incluso en esta semana también entrevistó a la ex candidata a la vicepresidencia por el Partido Republicano Sarah Palin.

Pero Winfrey no para de sorprender. Cuando parece que lo ha conseguido todo, se reinventa. A sus 55 años trabajará en su propio canal de televisión: OWN, que como no podía ser de otra manera, corresponde a las siglas Oprah Winfrey Network. Allí tendrá un nuevo programa de tertulia en el que se espera debute en el 2011. Podrá gustar más o menos, pero sin duda tendrá éxito.

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domingo 15 de noviembre de 2009

Trabajar en España no es divertido

¿Cuántas horas trabajas al día?. ¿Trabajas más, o menos que hace un par de años?. ¿Qué valora más tu jefe, tu implicación o los resultados?. ¿Dónde está el equilibrio entre un esfuerzo prologado y la eficiencia?.

En el contexto actual, los empresarios intentan como sea sacar a flote sus empresas. Se reduce el personal aludiendo momentos difíciles y se exprime a los que quedan con el objetivo de reducir costes. Ahí acaba la ajustada imaginación de la mayor parte de directivos. Entretanto, los que todavía conservamos el empleo, invertimos cada vez más horas, coaccionados por la implicación en la empresa que nos sugieren nuestros jefes y por el incierto futuro del mercado. En nuestra escala de valores prima más la conservación del empleo que las conquistas de calidad de vida que merece nuestro esfuerzo.

Pese a que el incremento de horas de trabajo es una constante en la mayor parte de mandos intermedios de este país, los datos macroeconómicos indican que en España, la productividad no levanta cabeza. Ser español está muy guay, pero es que la mayor parte de los horarios son insufribles.

La extendida cultura del trabajo presencial que amplía hasta 9, 10, 11 y más horas la jornada laboral, no marca la tendencia hacia la efectividad ni hacia un mayor rendimiento empresarial. Desgraciadamente la realidad es que aquí se premia al que más está en la oficina, y esto resulta estéril y demasiado caro.

La semana pasada, Antonio San José entrevistó en su programa “Cara a cara”, de CNN+, a Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles.

En esa interesante entrevista, el cada vez más influyente Ignacio Buqueras confirmó que la población española trabaja muchas más horas que la del resto del continente y su productividad resulta bastante inferior. “No es que aquí el sol caliente demasiado, sino que las horas de oficina están muy mal estructuradas. Se trabaja mañana y tarde, los descansos para comer son excesivos y la responsabilidad se mide en la cantidad de minutos que se dejan pasar delante del ordenador”.

Tiene toda la razón. Incluso podemos añadir que es imposible atender a la vida privada si se sale a las nueve de la noche. Algo muy relacionado, por otra parte, con nuestro descanso. Y es que, según su último estudio, los españoles dormimos 53 horas menos al mes que el resto de europeos. ¿Cómo coño va a redundar esto en un incremento de productividad?.

No incrementaremos nuestro rendimiento en tanto que en la mayoría de las empresas se practique el “presentismo” mientras en cualquier otro país europeo, un trabajador que esté once horas en la empresa, no se considera válido porque consume muchos recursos y energía en hacer una tarea que debería hacerse en un horario ordinario.

Hoy en día sabemos que son varias las herramientas que se pueden emplear para mejorar la productividad y conciliar al mismo tiempo el trabajo con la vida familiar y con el ocio. Trabajar por objetivos, asociar el sueldo a la productividad, flexibilizar el horario, permitir realizar parte del trabajo desde casa, reducir el horario de comida al mediodía, etc., son algunas de las realidades que se están llevando a cabo en países más avanzados en materia laboral.

A las teorías de la comisión que preside Ignacio Buqueras no le faltan apoyos. Los presidentes de todas las comunidades autónomas suscriben sus propuestas, y tampoco faltan al consenso un nutrido grupo de empresarios. Pero la cosa no es tan inmediata. Se necesita un cambio de mentalidad. Toda una revolución muy ligada a una reforma laboral en la que ya se están dando los primeros pasos y en la que a lo mejor, podemos participar nosotros… Quizás con algo así…

…”Jefe!, querría negociar con usted una cosilla: si me tomo dos cafés menos, salgo a fumar sólo un par de cigarros al día, como en tres cuartos de hora y termino el chollo que me mandó, salgo a las 5, ... ¿hace?”...
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domingo 1 de noviembre de 2009

La esperanza de Copenhague

Puede ser un hecho que las reservas mundiales de hidrocarburos no lleguen a agotarse nunca, al contrario de lo que muchos agoreros han pronosticado desde finales del siglo pasado. Si la responsabilidad de los máximos mandatarios internacionales se plasma en un acuerdo el próximo mes de diciembre en Copenhague, la era de una economía conducida por combustibles fósiles definitivamente tendrá que llegar a su fin en la primera mitad de este siglo.
Berlín y Barcelona son los últimos cartuchos antes de la gran reunión internacional frente al cambio climático que derivará en el diseño de un nuevo protocolo que sustituirá al poco respetado “Protocolo de Kioto”.

Cada vez son más las voces que claman como necesario un cambio radical en el sistema energético mundial, responsable actualmente del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Es un hecho constatado científicamente que la amenaza de un aumento de temperatura de 2 a 4º C en los próximos años en ciertas zonas del planeta modificará el complejo flujo de corrientes marinas, obteniendo como resultado un incremento notable del nivel del mar, así como del número de inundaciones, de sequías, y todas estas cosas que ya sabemos pero que sólo vemos cercanas en las películas.

Hace unos años, este último párrafo podría formar parte de un dramático discurso ecologista de Greenpeace, pero la realidad actual es que lo arriba escrito no es más que una breve síntesis que cualquiera podría extraer de la presentación del informe de 'World Energy Outlook 2009: Análisis sobre Cambio Climático' a cargo del director económico de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol.

Los líderes políticos, más preocupados ahora por la crisis que por los gases de efecto invernadero, deben saber que la recuperación económica pasa por el cambio de modelo energético global. ¿Cómo hacer mirar a un planeta tan diverso hacia un objetivo común medioambiental?

Podemos imaginarnos lo difícil que puede ser sacar algún acuerdo de entre los más de 180 países que estará presentes en Copenhague. Y con objetivos, en algunos casos, contrapuestos. Ni siquiera en este mismo país es posible llegar a un pacto de estado en materia de energía entre los dos principales partidos nacionales.

Sin embargo, es necesario cambiar de forma drástica la manera de producir energía

En este contexto, son curiosas las declaraciones del propio Birol, que incluye como una fuente limpia a la energía nuclear: «Necesitamos desarrollar decididamente las energías renovables, la nuclear y la cogeneración con almacenamiento de carbono».

Hablemos de cifras. Muchos necesitamos hacer un esfuerzo para asimilar el significado de algunas cifras astronómicas, pero bueno... El hecho es que si damos por buenos los cálculos de la IEA (Agencia Internacional de la Energía), el resultado es que para llevar a cabo un cambio de modelo energético como el que propone Birol sería necesario incrementar las inversiones en estas fuentes limpias en 10,5 billones de euros -10,5 millones de millones- hasta 2030. Esto supondría un esfuerzo económico mundial del orden del 0,5% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2020 y del 1,1% en 2030.
El problema es la pasta. ¿De dónde se saca?. ¿Pueden todos los países hacer frente a este objetivo?. Parece que se ha llegado a un consenso en Europa acerca de la inversión y de las ayudas que necesitarían los países del hemisferio sur para confluir en el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero, teniendo como horizonte el año 2050.

Seguimos con más cifras. El Sur necesita unos 147.558 millones de dólares anuales para afrontar el cambio climático. El acuerdo que se pondrá sobre la mesa en Copenhague implicará que el financiamiento público internacional aportará, de esa cantidad, unos 74.000 millones. Y que el resto deberá proceder de los propios recursos de los países en desarrollo así como de los ingresos producidos por el llamado “mercado de carbono”.
Pero no hay consenso en todo. No ha quedado claro lo que aportará cada país desarrollado. Y esto si es una decisión fundamental para convertir en hechos las palabras. Es necesario concretar. Sabemos que a veces los detalles los carga el diablo…
Además, la Unión Europea, como parte del liderazgo que está asumiendo, debe dejar claro que estas partidas no serán un cheque en blanco a los países en desarrollo. Francia, de hecho, habla de un impuesto verde para las importaciones de productos procedentes de países que no cumplan los objetivos establecidos por consenso en la cumbre. Una opción que parece muy correcta y que debiera ser extensible a los países desarrollados.

Según Birol, “sólo hay una posibilidad realista de limitar el recalentamiento planetario si se establece un limite sobre la totalidad de lo emitido (de gases invernadero) mundialmente a partir de hoy y hasta 2050″. Ese total emitido es lo que se conoce como “presupuesto mundial de dióxido de carbono (CO2)”.

Hagamos un cálculo rápido. Las emisiones de aquí a 2050 no deben superar las 750.000 millones de toneladas métricas de CO2. Si dividimos esta cifra entre los casi 6.500 millones de personas que habitan el planeta, tenemos el presupuesto permitido por habitante hasta esa fecha, unos 115 Tn de CO2.

Las cifras son claras y lo que queda por establecer son los criterios de distribución entre los países. Asimismo, aunque se cuente con el papel de liderazgo de la UE, nada se puede hacer sin contar con el visto bueno de los dos países cuyas emisiones suman juntas el 40% del total planetario: China y EEUU. Dos países cuya población no está en absoluto concienciada de los efectos que la contaminación mundial tendrá sobre el cambio climático.

¿Qué nos podemos esperad de esta cumbre?. Debiera ser un hito importante en la consecución de un acuerdo responsable firmado por los líderes de la comunidad internacional. Pero la realidad nos obliga a ser prudentes y a pensar que es poco probable llegar en esta cita a un acuerdo detallado y concreto para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero. Son muchos los que firmarían como avance, en el calendario que transcurre entre el 7 y el 18 de diciembre, una consensuada declaración pública no vinculante. Y esto no es suficiente. Como tampoco lo sería que la financiación que se dedique a la lucha contra el cambio climático pudiera poner en riesgo la lucha contra la pobreza o la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
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Slide del Blog de Alberto Vázquez (resumen de fotos)